7 de diciembre de 2016

VIGILIA DE LA INMACULADA

Esta tarde hemos vivido una bella celebración en nuestra parroquia. Y todo para prepararos para la celebración de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción. La Virgen se lo merece todo. Nosotros, que somos sus hijos, la queremos como Madre de todos. La madre es especial para todos.
 
Esta celebración realmente ha pretendido ser la Vigilia de La Inmaculada. La parroquia realiza todos los años la Novena en honor de la Virgen. Y esta celebración está dentro de la programación de la catequesis, por eso los catequistas la han preparado con mucho cariño, pensada especialmente para los más pequeños, pero siendo bienvenidos todos; pues la casa de la Madre, es común a todos.
 
Agradecemos la presencia de los niños, los jóvenes de la confirmación, la coralina, y los papás que han querido sumarse a este acontecimiento tan singular en la vida de la Iglesia.
 
María, sin mancha, sin pecado, es todo una propuesta en medio del Adviento que estamos viviendo. Tiempo en el que los cristianos estamos llamados a la conversión, como mejor regalo para presentar al Señor. Nuestra mejor ofrenda, nosotros mismos, pero no de cualquier manera. 


3 de diciembre de 2016

Homilía - Domingo 2º Adviento


Realmente la Palabra que podemos escuchar durante este tiempo de adviento nos puede resultar bastante poético. Son los profetas los encargados de poner como melodía a la Palabra de Dios. El Adviento es un tiempo litúrgico que nos está invitando a la conversión. Y por ello parezca que no es tan “drástico” como lo puede ser el tiempo de la Cuaresma. Pues este tiempo a lo que nos lleva es al encuentro con Dios – Niño, tierno, dulce, etc. de fácil aprehensión por nuestra parte, y la Cuaresma nos prepara para la pasión, muerte y resurrección, pero muchas más veces son las que nos estancamos en la muerte, y claro esta es más lúgubre y la desechamos.

            Isaías nos relata la posibilidad que de un palo seco pueda brotar algo. Esto -queridos hermanos- a nosotros no nos resulta extraño. Contemplemos cada año el proceso de la viña, ¿acaso no brota de algo seco? Nos habla de la posibilidad de habitación de animales que han nacido para enfrentarse. Sin embargo, lo que Dios nos ofrece es salvación y no espalda contra espalda. Nosotros no somos esa ristra de animales que el profeta acaba de enumerar, sin embargo, nos cuesta relacionarnos, por decirlo -también- de la forma más fina posible.

            El pueblo de Israel vive de la esperanza de lo que le anuncian los profetas. Estos no inventan, tienen una especial relación con Dios, el Señor les habla para que nos hable. El pueblo vive en la esperanza de la salvación, de la redención, ¿acaso nosotros no deberíamos vivir más en esta clave? Sin embargo, parece que quien esperamos que nos saque del agujero es la suerte, las carambolas. La relación que podamos tener con Dios no ha de ser casual, por casualidad, porque, aunque es verdad Él siempre está a ver si nos encuentra, necesita nuestro asentimiento y consentimiento para acercarse y darnos el abrazo. Y no pasa nada por cómo nos presentemos ante Él, pues Él es especialista en abrazar nuestra miseria, nuestra basura, y convertirla en oro refinado. El intercambio es entre ambos, no es posible solo de una parte hacia la otra: Dios siempre está por la labor, ¿y nosotros?