8 de diciembre de 2011
7 de diciembre de 2011
Novena - Inmaculada Concepción
¡QUIÉN PUDIERA COMO TÚ, MARÍA!
Llamas, María,
silenciosamente
acompañada y rodeada de
Misterios
porque, Dios, y nadie más,
ocupó lo más santo de tus entrañas
porque, Dios, y nadie más,
gustó la beldad interna de tu cuerpo
¡QUIÉN PUDIERA COMO TÚ,
MARÍA!
Decir al mundo que, en la
pequeñez,
está el secreto de la
felicidad y el asombro
Que, en la humildad, se funde
la llave para conquistar a Dios
que, en la docilidad, es donde uno se llena de la fuerza divina.
¡QUIÉN PUDIERA COMO TÚ, MARÍA INMACULADA!
Poseer aquella
perfección que al mismo Dios enamora
asaltar algunos de esos dones
tuyos
con los que fuiste capaz de
robar el mismo corazón al Creador
Vivir sintiéndonos amados por
esa fuerza alta y extraña
que, cuando se acoge, es
oasis de eternidad y de paz.
¡QUIÉN PUDIERA COMO TÚ,
MARÍA!
Responder siempre “SI” sin
mirar a lo que atrás se deja
Ofrecer al Señor el campo de nuestro interior,
limpio y convertido, cuidado
y reluciente
y que, Él, pudiera acampar
sin miedo a ser rechazado.
Caminar, como Tú lo haces,
sin temor ni temblor
sabiendo que, cuando Dios
entra por una ventana de tu casa,
la ilumina con rayaos de paz
y de alegría desbordantes
Gracias, Virgen Inmaculada:
eres don y regalo.
Don para nuestra Iglesia
Regalo para todo el pueblo
que, en nuestras luchas y debilidades,
rezamos, cantamos, proclamamos y
veneramos
tu inmensa pureza de Madre
coronada de estrellas.
Amén.
Javier Leoz
4 de diciembre de 2011
Comentario a la Palabra - Domingo II de Adviento. Ciclo B
"En el desierto
preparadle el camino al Señor"
4 de diciembre de 2011
1ª Lectura: Is 40, 1-5. 9-11
Salmo: 84
2ª Lectura: 2Pe
3, 8-14
Evangelio: Mc 1,1-8
El rigor del desierto hace atender a lo más
necesario, a lo imprescindible. Las otras cosas se quedaron atrás, para que no
se conviertan en fardo inútil. No podrá haber falta en lo fundamental, aunque
venga un poco escaso. Lo demás será estorbo. Y donde hay ausencia de
instrumental y aparato, tiene que aguzarse el ingenio y la inteligencia.
Juan vivía en el desierto con lo justo; menos si cabe:
una piel para vestirse ceñida con un cinturón y una alimentación de insectos y
miel. Aquí se acaba su ajuar, porque todo lo demás lo recibía de Dios. Busca el
desierto como hogar, no por afán de pobreza o de perfección espiritual, sino
porque era el ambiente que él estimaba necesario para cumplir la misión que
Dios le había encomendado. Misión de anuncio: pregonero de la venida del
Salvador y preparador de ese momento. De ahí su voz con arranque de grito, que
no se pregonaba a sí, sino a otro al que decía que no merecía desatarle las
sandalias y que bautizaría con Espíritu Santo.
El desierto repele a los amigos de las muchas cosas,
de las cosas que, vistas desde fuera, siempre son demasiadas, aunque ellos
crean que no son suficientes. Pero cuando una chispa prende dentro la llama que
hace buscar la verdad, la autenticidad, un cambio de vida,... el desierto llama
poderosamente la atención, porque su soledad, su aspereza, su aridez,...
permite desembarazarse de lo superfluo y desnudarse ante Dios para verse uno
mismo como es en sus entrañas, con miserias y grandezas, pero ante todo con la
presencia misericordiosa de un Dios que ama sin condiciones. Mucha gente iba de
Judea y de Jerusalén al desierto a encontrarse con Juan el Bautista para
confesar sus pecados y ser bautizados por él. De Judea y de Jerusalén: la
tierra escogida por Dios y la ciudad santa donde está el Templo. Esto hace
suponer que se trataba de gente religiosa, personas piadosas. Pero la piedad
exige conversión, no la dispensa. Este gesto de bautizar, signo de un agua que
purifica y renueva (conversión) no era exclusivo del Bautista, sino que otros
hombres de Dios lo habían utilizado antes que él en Israel. Lo genuino de Juan
es que prepara la venida inmediata del que trae un bautismo que sí es
diferente, pues lo hará con el Espíritu Santo. Un bautismo que puede perdonar
realmente los pecados y generar un hombre nuevo.
El desierto es
silencioso, no necesita de voces; el susurro ya es ruidoso en el silencio
solitario. ¿Para qué gritar en un silencio tan claro? Hasta cuatro veces nos
habla Isaías de gritar o alzar la voz en la primera lectura; el Evangelio habla
de gritar (recordando a Isaías) y proclamar. Juan Bautista es el sucesor de los
profetas que anunciaban a Dios, como el último de ellos que introduce al
Salvador mismo, detrás del cual no cabrá más profeta ni más Palabra de Dios
(todo está dicho en el Hijo). El grito es convicción alegre de que Cristo llega
y rompe el silencio del desierto con el anuncio algo grande: para que desde el
desierto, no desde la ciudad, surja el clamor de lo nuevo; para estar
convencidos de la fuerza de Cristo Salvador; para no caer en la desesperanza de
pensar un desierto perpetuo... Entonces se producirá el milagro donde las
realidades más fijas, más inmutables, cambian: ¡que los valles se levanten, que
los montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se
iguale¡.
Isaías anuncia el final del destierro del pueblo, pero
está proyectando sus palabras mucho más allá, atisbando un destierro definitivo
de todo mal, de toda ausencia de Dios.
Dios tiene mucha paciencia con nosotros, porque nos
quiere felices, nos quiere salvados, pero cuenta con nuestra aprobación y que
lo busquemos también a Él. Para ello tenemos que salir al desierto y escuchar
aquel grito contundente que anuncia un extraordinario cambio. Si no está
cambiando todavía en ti, es que todavía no te has encaminado hacia el desierto.
Luis Eduardo Molina Valverde3 de diciembre de 2011
Oración de la Mañana a la Virgen - Novena de La Inmaculada
y, el nuevo día llama a nuestras puertas
nuestras voces se unen para decir: MARÍA.
Cuando las obligaciones nos ponen en pie
y la responsabilidad nos convoca al
trabajo
todo ello, lo encomendamos a un nombre: MARÍA.
Cuando abrimos la ventana
y vemos el horizonte del mundo que nos
espera
miramos al cielo y decimos: MARÍA.
Cuando caminamos, surgen temores
y luchamos por una vida mejor
avanzamos pronunciando un nombre: MARÍA.
Cuando brotan las dificultades
y nos cuesta seguir adelante
recurrimos a un nombre: MARÍA.
Ponemos a tus plantas, Virgen María,
nuestros deseos de paz
las ganas de creer más en Jesús
la ilusión y nuestro esfuerzo
los sueños y nuestras inquietudes
la fe y nuestra esperanza
Que el mes de mayo, en el que todo
florece,
también como ramas del gran árbol que es
Jesús
demos los frutos del amor y del perdón
de la alegría y del compartir
del optimismo y la fortaleza
de la sencillez y de la verdad.
Que todo lo que hagamos y digamos en
este día, María,
sea digno del nombre que llevamos: CRISTIANOS.
Amén.
2 de diciembre de 2011
Ecos de la JMJ 2011
Seguro que aún resuena en nosotros el himno de la pasada JMJ 2011 celebrada en Madrid, o aún tenemos recuerdos muy vivos de aquellos momentos vividos junto al Papa. Este vídeo resumen de la visita del Santo Padre a nuestro país puede ayudarnos. Encomendemos a todos esos jóvenes que allí estuvieron, para que realmente el Señor se haga el encontradizo con ellos y puedan ver lo que Él les pide en sus vidas.
1 de diciembre de 2011
Novena de la Inmaculada Concepción

María, mujer
· Santa María, Mujer y Madre.
· Escucha nuestra oración de hijos.
· Santa María, hermana
nuestra.
· Bajo tu amparo nos
acogemos, Madre.
· Santa María, mujer fuerte.
· Pon fortaleza en nuestras vidas débiles.
· Santa María, mujer
emigrante.
· Ven con nosotros al
caminar.
· Mujer dedicada al servicio
de a los demás.
· Líbranos de nuestro
egoísmo.
Palabra de Dios (Gál. 4, 4-7)
Cuando se
cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la
ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como somos hijos, Dios
envió a nuestros corazones el espíritu de su Hijo que clama ¡Abba! ¡Padre! Así
que no eres esclavo, sino hijo. Y si eres hijos, eres también heredero por
voluntad de Dios.
Oración:
María:
Tú has sido escogida por Dios.
Él
te ha regalado sus dones y tú te has hecho su esclava
Reconociste lo poco que eras,
según tu mirar,
y Él te hizo la llena de gracia,
la bendita entre todas las mujeres.
según tu mirar,
y Él te hizo la llena de gracia,
la bendita entre todas las mujeres.
Dios te hizo su Madre
y tú has vivido tu vida con sencillez,
sin mayor importancia
desarrollando plenamente tu vida humana.
y tú has vivido tu vida con sencillez,
sin mayor importancia
desarrollando plenamente tu vida humana.
Te pedimos,
Madre,
que vayamos por la vida
reconociendo la mano de Dios
dándole las gracias por todo lo que nos regala;
saltando de gozo por lo mucho que nos ama.
que vayamos por la vida
reconociendo la mano de Dios
dándole las gracias por todo lo que nos regala;
saltando de gozo por lo mucho que nos ama.
Madre, danos ojos para descubrir las maravillas
que Dios va realizando en nuestras vidas.
que Dios va realizando en nuestras vidas.
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