7 de diciembre de 2011

Novena - Inmaculada Concepción


¡QUIÉN PUDIERA COMO TÚ, MARÍA!

Llamas, María, silenciosamente
acompañada y rodeada de Misterios
y lo haces así porque, tu vida, fue grande en el silencio
porque, Dios, y nadie más, ocupó lo más santo de tus entrañas
porque, Dios, y nadie más, gustó la beldad interna  de tu cuerpo

¡QUIÉN PUDIERA COMO TÚ, MARÍA!

Decir al mundo que, en la pequeñez,
está el secreto de la felicidad y el asombro
Que, en la humildad, se funde la llave para conquistar a Dios
que, en la docilidad, es  donde uno se llena de la fuerza divina.

¡QUIÉN PUDIERA COMO TÚ, MARÍA INMACULADA!

Poseer aquella perfección  que al mismo Dios enamora
asaltar algunos de esos dones tuyos
con los que fuiste capaz de robar el mismo corazón al Creador
Vivir sintiéndonos amados por esa fuerza alta y extraña
que, cuando se acoge, es oasis de eternidad y de paz.

¡QUIÉN PUDIERA COMO TÚ, MARÍA!

Responder siempre “SI” sin mirar a lo que atrás se deja
Ofrecer al Señor  el campo de nuestro interior,
limpio y convertido, cuidado y reluciente
y que, Él, pudiera acampar sin miedo a ser rechazado.

Caminar, como Tú lo haces, sin temor ni temblor
sabiendo que, cuando Dios entra por una ventana de tu casa,
la ilumina con rayaos de paz y de alegría desbordantes
Gracias, Virgen Inmaculada: eres don y regalo.

Don para nuestra Iglesia
Regalo para todo el pueblo que, en nuestras luchas y debilidades, 
rezamos, cantamos, proclamamos y veneramos
tu inmensa pureza de Madre coronada de estrellas.
Amén.
                                                  Javier Leoz

Octubre 2012


4 de diciembre de 2011

Comentario a la Palabra - Domingo II de Adviento. Ciclo B



"En el desierto preparadle el camino al  Señor"
4 de diciembre de 2011
1ª Lectura: Is 40, 1-5. 9-11
Salmo: 84
2ª Lectura: 2Pe 3, 8-14
Evangelio: Mc 1,1-8
 
       El rigor del desierto hace atender a lo más necesario, a lo imprescindible. Las otras cosas se quedaron atrás, para que no se conviertan en fardo inútil. No podrá haber falta en lo fundamental, aunque venga un poco escaso. Lo demás será estorbo. Y donde hay ausencia de instrumental y aparato, tiene que aguzarse el ingenio y la inteligencia.
      Juan vivía en el desierto con lo justo; menos si cabe: una piel para vestirse ceñida con un cinturón y una alimentación de insectos y miel. Aquí se acaba su ajuar, porque todo lo demás lo recibía de Dios. Busca el desierto como hogar, no por afán de pobreza o de perfección espiritual, sino porque era el ambiente que él estimaba necesario para cumplir la misión que Dios le había encomendado. Misión de anuncio: pregonero de la venida del Salvador y preparador de ese momento. De ahí su voz con arranque de grito, que no se pregonaba a sí, sino a otro al que decía que no merecía desatarle las sandalias y que bautizaría con Espíritu Santo.
      El desierto repele a los amigos de las muchas cosas, de las cosas que, vistas desde fuera, siempre son demasiadas, aunque ellos crean que no son suficientes. Pero cuando una chispa prende dentro la llama que hace buscar la verdad, la autenticidad, un cambio de vida,... el desierto llama poderosamente la atención, porque su soledad, su aspereza, su aridez,... permite desembarazarse de lo superfluo y desnudarse ante Dios para verse uno mismo como es en sus entrañas, con miserias y grandezas, pero ante todo con la presencia misericordiosa de un Dios que ama sin condiciones. Mucha gente iba de Judea y de Jerusalén al desierto a encontrarse con Juan el Bautista para confesar sus pecados y ser bautizados por él. De Judea y de Jerusalén: la tierra escogida por Dios y la ciudad santa donde está el Templo. Esto hace suponer que se trataba de gente religiosa, personas piadosas. Pero la piedad exige conversión, no la dispensa. Este gesto de bautizar, signo de un agua que purifica y renueva (conversión) no era exclusivo del Bautista, sino que otros hombres de Dios lo habían utilizado antes que él en Israel. Lo genuino de Juan es que prepara la venida inmediata del que trae un bautismo que sí es diferente, pues lo hará con el Espíritu Santo. Un bautismo que puede perdonar realmente los pecados y generar un hombre nuevo.
      El desierto es silencioso, no necesita de voces; el susurro ya es ruidoso en el silencio solitario. ¿Para qué gritar en un silencio tan claro? Hasta cuatro veces nos habla Isaías de gritar o alzar la voz en la primera lectura; el Evangelio habla de gritar (recordando a Isaías) y proclamar. Juan Bautista es el sucesor de los profetas que anunciaban a Dios, como el último de ellos que introduce al Salvador mismo, detrás del cual no cabrá más profeta ni más Palabra de Dios (todo está dicho en el Hijo). El grito es convicción alegre de que Cristo llega y rompe el silencio del desierto con el anuncio algo grande: para que desde el desierto, no desde la ciudad, surja el clamor de lo nuevo; para estar convencidos de la fuerza de Cristo Salvador; para no caer en la desesperanza de pensar un desierto perpetuo... Entonces se producirá el milagro donde las realidades más fijas, más inmutables, cambian: ¡que los valles se levanten, que los montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale¡.
      Isaías anuncia el final del destierro del pueblo, pero está proyectando sus palabras mucho más allá, atisbando un destierro definitivo de todo mal, de toda ausencia de Dios.
     Dios tiene mucha paciencia con nosotros, porque nos quiere felices, nos quiere salvados, pero cuenta con nuestra aprobación y que lo busquemos también a Él. Para ello tenemos que salir al desierto y escuchar aquel grito contundente que anuncia un extraordinario cambio. Si no está cambiando todavía en ti, es que todavía no te has encaminado hacia el desierto.
                                                                     Luis Eduardo Molina Valverde

3 de diciembre de 2011

Domino II Tiempo Ordinario

HOJA PARROQUIAL

Oración de la Mañana a la Virgen - Novena de La Inmaculada


Cuando despuntan los primeros rayos del sol
y, el nuevo día llama a nuestras puertas
nuestras voces se unen para decirMARÍA.

Cuando las obligaciones nos  ponen en pie
y la responsabilidad nos convoca al trabajo
todo ello, lo encomendamos a un nombre: MARÍA.

Cuando abrimos la ventana
y vemos el horizonte del mundo que nos espera
miramos al cielo y decimos: MARÍA.

Cuando caminamos, surgen temores
y luchamos por una vida mejor
avanzamos pronunciando un nombre: MARÍA.

Cuando brotan las dificultades
y nos cuesta seguir adelante
recurrimos a un nombre: MARÍA.

Ponemos a tus plantas, Virgen María,
nuestros deseos de paz
las ganas de creer más en Jesús
la ilusión y nuestro esfuerzo
los sueños y nuestras inquietudes
la fe y nuestra esperanza
Que el mes de mayo, en el que todo florece,
también como ramas del gran árbol que es Jesús
demos los frutos del amor y del perdón
de la alegría y del compartir
del optimismo y la fortaleza
de la sencillez y de la verdad.
Que todo lo que hagamos y digamos en este día, María,
sea digno del nombre que llevamos: CRISTIANOS.
Amén.

2 de diciembre de 2011

Días previos a la Jornada Mundial de la Juventud en Cigales - jóvenes de California


Días previos en Cigales - JMJ 2011


Ecos de la JMJ 2011

Seguro que aún resuena en nosotros el himno de la pasada JMJ 2011 celebrada en Madrid, o aún tenemos recuerdos muy vivos de aquellos momentos vividos junto al Papa. Este vídeo resumen de la visita del Santo Padre a nuestro país puede ayudarnos. Encomendemos a todos esos jóvenes que allí estuvieron, para que realmente el Señor se haga el encontradizo con ellos y puedan ver lo que Él les pide en sus vidas.

1 de diciembre de 2011

Novena de la Inmaculada Concepción


María, mujer

· Santa María, Mujer y Madre. 
· Escucha nuestra oración de hijos.
· Santa María, hermana nuestra. 
· Bajo tu amparo nos acogemos, Madre.
· Santa María, mujer fuerte.
· Pon fortaleza en nuestras vidas débiles. 
· Santa María, mujer emigrante.
· Ven con nosotros al caminar.
· Mujer dedicada al servicio de a los demás. 
· Líbranos de nuestro egoísmo.

Palabra de Dios (Gál. 4, 4-7)

              Cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, naci­do de una mujer, nacido bajo la ley, para que recibiéra­mos el ser hijos por adopción. Como somos hijos, Dios envió a nuestros corazones el espíritu de su Hijo que cla­ma ¡Abba! ¡Padre! Así que no eres esclavo, sino hijo. Y si eres hijos, eres también heredero por voluntad de Dios.

Oración:

María: Tú has sido escogida por Dios. 
Él te ha regalado sus dones y tú te has hecho su esclava
Reconociste lo poco que eras, 
según tu mirar,
y Él te hizo la llena de gracia,
la bendita entre todas las mujeres. 

Dios te hizo su Madre
y tú has vivido tu vida con sencillez,
sin mayor importancia 
desarrollando plenamente tu vida humana.

Te pedimos, Madre,
que vayamos por la vida 
reconociendo la mano de Dios
dándole las gracias por todo lo que nos regala;
saltando de gozo por lo mucho que nos ama.

Madre, danos ojos para descubrir las maravillas
que Dios va realizando en nuestras vidas.