11 de diciembre de 2015

LA INMACULADA

Durante el tiempo de adviento nos vamos dejando interpelar por la Palabra que escuchamos día tras día, domingo tras domingo. Hoy, solemnidad de La Inmaculada Concepción, escuchamos un palabra de esperanza. Esta es la forma propia de quienes esperamos la llegada del Señor.
            La esperanza se fundamenta, especialmente, en la espera de algo que ha de venir, algo mejor de lo que ya tenemos, porque si no, no sería esperanza.
            La propuesta de la Iglesia para este día es muy sutil, es muy fina, apunta muy alto. El cristiano está llamado a estar en comunión con Cristo, a estar unido a Él, en comunión con sus hermanos, especialmente los más inmediatos, por qué no vamos a estar más unidos con los que desconocemos que con los que conocemos, aunque ciertamente los desconocidos no nos dan muchos problemas, es en el roce diario donde aparecen las complicaciones.
            María es Madre de la Esperanza, y en este día en el que el papa Francisco, inaugura un Año Jubilar para toda la Iglesia, un año de la Misericordia, María es Madre de la Misericordia.
            Y, ¿qué significa Inmaculada? El libro del Génesis nos ha presentado el relato mítico de nuestros primeros padres: Adán y Eva, primer hombre, primera mujer. Ahí está la primera mácula de nuestra historia, el primero tachón en la historia de la salvación trazada por Dios. Es propio del hombre pecar, pero es muy propio del hombre perdonar, tener misericordia de todos nosotros. La misericordia se recibe cuando hay arrepentimiento, no cuando se traspasa la responsabilidad de los hechos: “es que yo no fui”. María, como segunda Eva, supera con creces a la primera mujer. Dios esta vez no se arriesgó: purísima habría de ser la Madre de su Hijo, purísima habría de ser nuestra madre común.

AÑO DE LA MISERICORDIA



3 de diciembre de 2015

OPERACIÓN KILO - LITRO


HOY ES SAN FRANCISCO DE JAVIER, por el P. Javier Leoz


Nacido en Javier (Navarra) el 7 de abril de 1506 cerró sus ojos ante las puertas de China (Sancián) el 3 de diciembre de 1552. Patrón principal de Navarra y de las Misiones.

MI REFLEXIÓN COMO CURA Y NAVARRO

ESFUERZO DE TITANES

-Nunca con tan pocos medios se hizo tanto: ese es San Francisco Javier. Dejó apellidos y nobleza, prestigio y títulos eclesiásticos para lanzarse a la conquista de amigos para Dios.
-Admirado por su perseverancia y valentía: en 11 años recorrió la India, el Japón y varios países más. Hombre de sueños efímeros: siempre quiso triunfar en la vida. Dios le hizo sobresalir en santidad con su talante despierto y cualidades humanas. 
-El amigo de su amigo, se cumplió una vez más la frase del Eclesiástico: “quien encuentra un buen amigo encuentra un tesoro”. San Ignacio le empujó al gran vuelco de su vida con la máxima del Evangelio: “De qué te sirve ganar el mundo si luego pierdes tu alma”
-El viajero sin distancias. Un viejo adagio canta: “no existen las grandes distancias sino los grandes viajeros” se hizo realidad en él. Con el libro de oración y el crucifijo como único equipaje, todo se le hacía corto aunque fuera duro. ¿Su recorrido? Es el equivalente a dar tres veces la vuelta al mundo.

¿EL SECRETO? SU ORACIÓN. 

-El adorador eternamente eucarístico. Después de evangelizar durante todo el día se ponía frente al altar y, celebrando la eucaristía, se pasaba en un suspiro toda la noche.

LA CORONA DE ADVIENTO