26 de junio de 2016

Homilía - Domingo 13º T.O. Ciclo C

El Evangelio de hoy es muy elocuente. Está lleno de un profundo sentido teológico, con grandes enseñanzas hacia sus discípulos, Jesús los instruye. Recuerdo que cuando murió mi madre, fue recibiendo uno a uno a sus hijos, excepto a mí que por entonces vivía en Salamanca, y les fue diciendo cómo deberían de actuar después de su muerte. Ella era consciente. Y le dijo: unidos entre vosotros, y a vuestro padre que no le falte de nada. También quiso tenerlo todo a punto, e incluso pensó en la hora de su funeral y a mi padre le dijo lo que tenía que vestir. Bien, aparte de ver a una mujer previsora, nosotros también podemos observar, las últimas recomendaciones de alguien ante su inminente muerte. Así es Jesús, viaja, y antes de que se complete su vida, tal y como ha dicho el texto, decide subir a Jerusalén.  En el camino instruirá a sus discípulos para cuando Él no esté, les va a encomendar una misión
De camino entran en una aldea de samaritanos. Todos sabemos lo mal que se llevan los samaritanos con los judíos. No lo digo yo, sino que lo dice la misma Sagrada Escritura. Pero no solo, se llevan mal de una parte hacia la otra, sino entre ambos. Pero Jesús, rompe con estas costumbres de odiar al otro, por el simple hecho que esto ha sido así toda la vida. Esto no es del pasado, hoy todavía podemos reconocer familias que no se hablan, porque en la cadena ascendente, hubo alguien que tuvo un conflicto y ya por ese hecho, se guarda silencio o se critica por detrás. Jesús quiere desenmascarar esta situación y animar a que es posible la presencia de Dios donde habita el “enemigo”.

24 de junio de 2016

SAN JUAN BAUTISTA

En el nacimiento de San Juan, día 24 de junio, el día va perdiendo luz en favor de la noche, minuto a minuto. 

En el nacimiento del Señor, día 25 de diciembre, sucede al revés, los días van creciendo, minuto a minuto.

La LUZ vence a la tiniebla, pues como el mismo San Juan Bautista dice sobre Jesús el Señor: "Él debe crecer y yo disminuir".

Así ha querido ser San Juan, un servidor del Señor. Juan fue precursor, preparó el camino al Señor, pero en ningún momento se las quiso dar de Mesías y eso, que por cómo hablaba y cómo se comportaba, le confundían. Juan no engañó porque era un hombre de Dios, su misión era preparar la llegada del Señor. 

Juan lo explica también con otra expresión: "no soy digno de abrocharle las cuerdas de sus sandalias". Ante la llegada de Jesús, Juan comienza a disminuir (humildad), porque es Jesús quien ha de brillar (a Él es a quien debemos adorar, pues es el Dios que se ha encarnado en el hombre, haciéndose uno como nosotros, en todo, excepto, en la tiniebla, porque Él es todo luz).

Queridos amigos, hay una lección que podemos aprender de todo esto, seamos "juanes", que nuestra función en este mundo consiste en transmitir la fe que hemos recibido y que experimentamos diariamente en nuestro trato de amistad con Dios. 

FELIZ DÍA DE SAN JUAN BAUTISTA.


23 de junio de 2016

UN CORAZON PARA HOY - P. Javier Leoz

Nuevo día, y nuevas ilusiones
con el afán, al igual que Tú, Señor
de llevar a Dios a todo aquel/a que se encuentre perdido.
El ayer, ya no tiene remedio
El hoy, lo estamos viviendo
El futuro, depende –en parte- de lo que en el surco sembremos.

Que no pese, Señor, el paso del tiempo en nuestra vida
Que no tengan la última palabra los fracasos
Que no tiemblen nuestras manos
Que no se acobarde nuestro espíritu
Que no caigamos, cuando incomprensiblemente,
salgan a nuestro encuentro imprevisibles piedras.
Que pueda más nuestra espera, que la desesperanza
Tu misericordia sobre nuestras faltas
Tu abrazo frente a la frialdad de nuestros gestos
Tu Evangelio antes que nuestras mediocres palabras.

Señor, con tu corazón, ¿estarás presente en todo esto?
Bendícenos con la riqueza de tus dones
Danos fuerza con la Eucaristía
Y cuando llegue el momento de lanzarnos a lo nuevo
Que nunca, el romper con viejas formas,
Condicione el fluir del nuevo Espíritu.

Haznos sentir, hoy y aquí, en tu presencia
El paso del ayer al mañana
El paso del fracaso al éxito
El paso de la apatía a la fe
El paso de la venganza al amor.
Haznos, Señor,
Abandonar nuestros viejos ropajes
Para vestir el traje de luz y de fiesta
Que un día será preciso y urgente
Para compartir contigo
La alegría infinita, banquete de fiesta
Allá en el cielo.
Y, si me preguntas, Señor
Qué es lo que te doy a cambio,
Te responderé a viva voz:
UN SOLO SEÑOR
UNA SOLA FE
UN SOLO BAUTISMO
UN SOLO DIOS Y PADRE
¿O es que no querías escuchar esto?

19 de junio de 2016

Homilía - Domingo 12 T.O. Ciclo C

¿Cuántas veces hemos pensado, incluso nos hemos dicho, hemos manifestado: Dios me ha abandonado, se ha olvidado de mí, no me hace caso, no escucha mis suplicas, no oigo su voz? Sin embargo, si tomamos el Evangelio de la Misa de este domingo podemos escuchar claramente la voz de Jesús. Él se dirige a nosotros con una pregunta fundamental y fontal: fundamental porque en la respuesta que demos nos jugamos la verdad de nuestra fe y fontal porque de la respuesta, también, que demos se seguirá nuestro seguimiento, expresión más clara de nuestro creer. Es decir, si –como decimos para nosotros Jesús- es el Hijo de Dios, es Todo; nuestras obras habrán de ser “amores y no buenas razones”. Si para nosotros Jesús es Todo, nuestra parroquia tiene que ser una segunda casa donde entre todos construyamos la Casa del Señor que acoge a todos, que organiza actividades para crecer juntos en la fe y como hermanos. Que, como cristianos, dentro de nuestras posibilidades, no escatimamos el tiempo en el que estamos con Él, que acudamos con tiempo a su cita y que participemos activamente en la celebración: orando, cantando, escuchando, con nuestro silencio activo, con nuestra presencia, con nuestro respeto, etc.

Precisamente, hermanos, en muchas ocasiones hemos oído que es la hora del testimonio. Y este será el verificador de nuestra fe. ¿Por qué es la hora del testimonio? Porque los cristianos, de esta hora, vivimos de la presencia espiritual de Jesús, Dios resucitó y su presencia entre nosotros no se ve como otras cosas, pero se manifiesta, hoy especialmente en la Eucaristía: en su Palabra, en la comunidad aquí reunida, en la presencia real de Jesús en las especies del pan y del vino, etc. Y Jesús nos pregunta: “¿quién dice la gente que soy yo?”. Nosotros somos parte de esa gente, por tanto, la cuestión puede cambiar: “¿quién dices que soy yo?”. Es más después, en el Evangelio, el Señor lo personaliza en una pregunta directa para cada uno de nosotros: “Y, vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Sí, tú, que rezas, que vienes a Misa, que dices que Dios es importante en tú vida: ¿cómo expresas tu relación con Él? El Señor te pregunta, necesita una respuesta de fe operativa.