29 de junio de 2013

Solemnidad de los santos Pedro y Pablo - Día del Papa

La solemnidad de San Pedro y San Pablo es llamada también Día del Papa. Por ello el Papa Francisco ha recibido el saludo de todos los fieles en su primer día en esta festividad como Pontífice.
La tradición de la Iglesia señala que la solemnidad de San Pedro y Pablo es la conmemoración del martirio en Roma de los apóstoles Simón Pedro y Pablo de Tarso, celebrada todos los 29 de junio.
Es una de las mayores celebraciones religiosas para los cristianos católicos y ortodoxos.

Hoja Parroquial - Domingo 13º T.O. Ciclo C


25 de junio de 2013

Acción de Gracias



1ª Misa de Jesús García Gañán en Cigales



 Jesús García todavía con la emoción a flor de piel, -por su reciente Ordenación Sacerdotal de manos de nuestro Arzobispo Ricardo en la Catedral de Valladolid-, ayer, solemnidad del nacimiento de san Juan Bautista, quiso compartir con nosotros su Acción de Gracias por el don del sacerdocio en nuestra parroquia Santiago Apóstol de Cigales.

Ha sido una preciosa, entrañable y emotiva ceremonia, Jesús García se ha visto arropado por la mayor parte de sacerdotes que forman el arciprestazgo Alrededores, con los cuales ha compartido vivencias durante estos dos años de pastoral en nuestra parroquia. Ha podido contar también con la asistencia del diácono permanente Patricio Fernández y, por supuesto, de nuestro párroco Juan Carlos Plaza, familiares y todos nosotros, miembros de la comunidad parroquial que le apreciamos mucho.
Primera Misa cantada de Jesús, emocionante desde la procesión de entrada, hasta el besamanos final, acompañada en los momentos claves con el canto conjunto de los dos coros parroquiales. La expresión de su cara reflejaba la emoción interior.
Monición de entrada, oración de los fieles y ofrendas fueron preparadas con especial cuidado y cariño por los catequistas de la parroquia
En el momento de la homilía, basó su primera predicación como sacerdote, lógicamente, en las lecturas de esta solemnidad de san Juan Bautista, identificándose con los sentimientos del profeta Isaías, y, haciendo eco del salmo, agradecía a Dios haber sido escogido y obsequiado con el don del Sacerdocio.
Emoción contenida reflejaba el rostro de Jesús en el momento culminante de la Eucaristía en el que con mano firme elevó primero el cuerpo y después el cáliz con la sangre de nuestro Señor para que pudiera ser adorado por todos nosotros.
Una vez repartida la comunión, en el momento de la acción de Gracias, nuestro párroco le dirigió unas palabras que en sí encerraban sabios consejos, agradecimiento y cariño, teñidas con la tristeza que suponen siempre las despedidas, puesto que, empleando el símil del águila, Jesús tiene que volar, y para que nunca se olvide de estos años que ha estado junto a nosotros, la parroquia le ha obsequiado con una alianza que fue entregada por Crescencio Castillo, miembro del Consejo de Pastoral Parroquial. En ella estaba grabada la frase: “En ti confío”,  Cigales y la fecha de su Ordenación sacerdotal
Quiso Jesús finalizar la ceremonia con el ritual del besamanos en el cual participamos con alegría y mucha emoción todos los asistentes.
La fiesta continuó después en el salón parroquial “La Panera”, con pastas, mosto y la alegría relajada de haber compartido una bonita vivencia.
Cumpliendo la tradición, en la torre izquierda de la iglesia parroquial, ondea desde ayer una gran bandera blanca, distintivo que proclama que un neo-presbítero ha celebrado su primera misa para alegría y regocijo de la comunidad parroquial y de toda la Iglesia.


CÁRITAS


24 de junio de 2013

Solemnidad de San Juan Bautista

SAN JUAN BAUTISTA
Javier Leoz

Juan Bautista,
Tú que te adentraste en el desierto
para encontrarte frente a Dios,
intercede para que también nosotros
huyamos de aquello que nos impide
estar frente Aquel que nos dio la vida.
Tú, que con tan poco, fuiste feliz
descúbrenos los caminos que conducen
no  a la riqueza y sí a la felicidad
Tú, Juan Bautista, que señalaste
al que era salvación y vida
que no confundamos nuestros líderes
con la verdad ni la paz
que no pongamos nuestras ilusiones
en la simple carne o apariencia
Tú, Juan Bautista, que llevaste al paladar
la miel silvestre
intercede ante Jesús para que, El,
sea el dulce que más valoremos
y por el que más luchemos.
Tú, que tanto supiste de oración y de penitencia,
empújanos a los oasis de encuentro con el Señor
a la reflexión sobre la austeridad y el derroche
al agradecimiento por lo mucho que Dios nos da.
Tú, que con tus manos, bautizaste al Autor de la Vida
Jesucristo, Señor Dios nuestro,
anímanos en el camino de la fe
en la vida de la Iglesia
en el seguimiento a Jesús.
Tú, que por ser fiel a tus principios,
alcanzaste la gloria del martirio;
ayúdanos a ser fuertes
a no echarnos atrás en el conocimiento de Cristo
a presentar, como Tú lo hiciste,
a Aquel que es vida y resurrección.

Amén.

21 de junio de 2013

SAN LUIS GONZAGA, SJ. (1568-1591)


            Voy a presentaros en primer lugar una breve biografía que nos ayude a conocer la persona de la que estamos hablando, seguidamente voy a intentar distinguir los rasgos de su persona que le han llevado a ser santo, en tercer lugar cuáles de esos rasgos son transferibles a nuestra época y, por último, cuál es aquello que me llama más la atención de San Luis Gonzaga.
            1. San Luis es el patrono de la juventud católica. Nació el 9 de marzo de 1568 en Lombardía (Italia). Su entrega a Dios en su infancia fue completa y absoluta y ya en su adolescencia, decidió ingresar a la Compañía de Jesús, pese a la rotunda negativa de su padre, que soñaba para él una exitosa carrera militar. Durante los años siguientes, el santo dio pruebas de ser un novicio modelo. Estando en Milán y por revelación divina, San Luis comprendió que no le quedaba mucho tiempo de vida. Aquel anuncio le llenó de júbilo y apartó aún más su corazón de las cosas de este mundo. Por consideración a su precaria salud, fue trasladado de Milán a Roma para completar sus estudios teológicos, siendo los atributos de Dios sus temas de meditación favoritos. En 1591 atacó con violencia a Roma una epidemia de fiebre; los jesuitas abrieron un hospital y el santo desplegó una actividad extraordinaria; instruía, consolaba y exhortaba a los enfermos, y trabajaba con entusiasmo y empeño en las tareas más repugnantes del hospital. Falleció en la octava del Corpus Christi, entre el 20 y 21 de junio de 1591. Fue canonizado en 1726. 
            2. Fueron tan solo 23 años los que vivió pero fueron suficientes para cultivarse como santo. Su especial vida interior muy tocada por la gracia desde que era un infante le llevó a ser dócil a la Palabra del Señor. Fue un niño con despertar religioso en el hogar, inocente, piadoso, con una gran experiencia de oración, con mucho amor a la Virgen, a los Santos y a la Eucaristía. Podríamos decir que de ahí partía la espiritualidad que él vivía y que le llevaba, también, a ser un joven desprendido de todos sus bienes materiales  y mortificado. Aprendería en la Compañía de Jesús a ser un contemplativo en la acción, es decir, concretaría en el servicio a los demás, especialmente a los más pobres incluso a riesgo de morir, el amor que sentía por Jesús el Señor.
            3. Gonzaga no nos resulta lejano en el tiempo, todas sus actitudes son deseables para nuestra época. En el fondo –como acabamos de decir- el amor que sentía por el Señor le hacía un testigo verídico. Él, no cabe duda, es buen patrono para la juventud cristiana, para que los jóvenes vean en él, a alguien de carne y hueso que consiguió ser como Jesús en su tiempo. Para ello es muy importante tener un especial trato con el Señor, hablar con él “como un amigo habla con otro amigo” (San Ignacio de Loyola), hablarle a Él de ellos y a ellos de Él. San Luis se comprometió con la misión que le encomendó el Señor y arriesgó su vida. Al final se contagió y ojalá nos contagie él de Dios.


            4. Siempre me llamó la atención este joven santo jesuita, a parte de ser patrono de la juventud católica, también lo es de los enfermos de SIDA (con los que yo he tratado) y, también, es patrono de los teólogos jesuitas. Por lo tanto, él –quiera o no- ha estado presente en mi vida y le he sentido como compañero. Siento particular devoción por él y un deseo grande de ser como él. Al mismo tiempo, me parece que es un personaje sugerente para proponer a los jóvenes. Su vida no es complicada, es muy sencilla y clarividente. Tiene deseos grandes de estar con el Señor y anima a la fe. Su relación con Dios le lleva a ser puro y casto, vivencia que le hace ser transparente, sin doblez, de mirada limpia y corazón también. Los jóvenes pueden ver en Luis un modelo de santidad en medio de un mundo que también tiene sus pestes, su aprecio por los bienes materiales y su ignorancia por los espirituales; pueden ver en él al joven que sintió aquello de: “… Vos me lo distéis a Vos Señor lo torno”.

18 de junio de 2013

XIIIº ANIVERSARIO DE ORDENACIÓN PRESBITERAL


            Hoy es uno de esos días que en mi vida no puedo olvidar, es el aniversario de mi ordenación sacerdotal.
¿Cómo olvidar aquel domingo de la Santísima Trinidad, arropado por mi familia, mis amigos, antiguos alumnos de Miranda de Ebro, mis compañeros jesuitas y en la iglesia del Sagrado Corazón de los jesuitas en Valladolid, esa iglesia tan acogedora, la música, el cuidado de la liturgia en sí, aquella celebración eclesial presidida por su pastor: Don José Delicado? Cada rostro de cada una de aquellas personas eran Palabra de Dios para mí, al verles me hacían sentir seguro, alegre, confiado, animado a dar el paso que desde hacía tanto tiempo, desde la más tierna infancia, me había sentido llamado. Ciertamente había personas que faltaban, pero tengo la seguridad de la fe que nunca me han faltado, es más, a cada instante les siento más cerca de mí.
Después de trece años, que aunque parece mal número, para mí sigue siendo un tiempo muy bueno, sigo seguro en mi vocación. Totalmente de acuerdo que no depende solo de mí, pendiente de la voluntad de Dios, le digo al Señor cada día: “Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad, se Tú y no yo”. Los días, como para todos, son de muchos colores, pero con la gracia de Dios uno va caminando, a base de caídas y de volverse a levantar; voy andando detrás del Señor. Ciertamente los años parece que más que hacernos viejos y quitarnos el vigor, pues como al buen vino, con un buen cuidado personal, espiritual, uno va reposando, y puede dar mejor sabor.
Tengo que dar gracias al Señor porque en mi vida nunca he aspirado más que a estar cerca de Él, pidiéndole muchas veces, incluso por encima de lo que a uno le apetece o en contra del propio carácter, que me lleve a estar lo más cerca de los que Él ha puesto cerca de mí para cuidarlos como el Señor los cuidaría. En el fondo, acaso los sacerdotes, ¿no somos su prolongación? Es el deseo de la Iglesia llevar a todos al conocimiento de la verdad plena, Jesucristo el Señor “que por nosotros se ha hecho hombre para que más le amemos y le sigamos”.
            Nos encontramos en el Año de la Fe, un año de gracia, para dar tiempo a considerar como es nuestro trato con el Señor. Cuidar más las formas, pues lo que se ve muchas veces por fuera es lo que uno está viviendo por dentro. Dar tiempo a que el Señor posea la vida de un servidor para que sea Él y no yo. Un tiempo que nos llama a la Nueva Evangelización, y yo pienso desde mí, me ordené en el año 2000 y me decía a mí mismo: “soy sacerdote del 2000”, hoy me digo: “quiero ser sacerdote para la Nueva Evangelización”, es decir, que lleve a mis hermanos la alegría de la fe, que les transmita la alegría de la fe, con un nuevo ardor como nos decía el papa Benedicto XVI, arraigado y cimentado en Cristo el Señor para poder desde esa experiencia convencida, contagiar a otros la fe profunda, injertada.
            Y en este tiempo hay que mencionar claramente la importancia que está teniendo en mi vida el papa Francisco, en sus sencillas palabras de cada día, en sus homilías en Santa Marta, en la oración del ángelus en la plaza de San Pedro, en tantas y tantas intervenciones, en sus maneras, en su alegría, etc.,… voy entreviendo una espiritualidad propia del sacerdote (espiritualidad presbiteral) que me hace pensar cada día en mi propia condición sacerdotal. Nos dice: que tenemos que oler a oveja, pastores en medio de su rebaño y pescadores de hombres, que no seamos gestores sino mediadores y vayamos donde hay sufrimiento, sangre derramada, ceguera que desea ver, donde hay cautivos de tantos malos patrones, que seamos pastores y no funcionarios,… No son solo palabras para ser escuchadas y meditadas, son palabras que ofrecen, junto al Evangelio, una hoja de ruta para seguir. 
             María, ha sido siempre fundamental en mi vida, así como los santos, por ello le pido al Señor –y a mi gente que lo haga conmigo hoy- que haga de mi un pastor conforme al Corazón de Dios. Así sea.