27 de agosto de 2016
20 de agosto de 2016
16 de agosto de 2016
Solemnidad de la Asunción de Nuestra Señora
Hace poquitos días pude vivir de cerca el encuentro
del Papa Francisco con miles de jóvenes católicos de todo el mundo en Cracovia,
con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Impacta ver la sintonía del
Papa Francisco, que tiene ochenta años, con estos jóvenes; él logra interpretar
sus sentimientos y encuentra las palabras adecuadas para tocar sus mentes y
corazones. El eje de esta Jornada Mundial fue la misericordia, dentro de las
celebraciones del Jubileo de la Misericordia.
Acabamos de escuchar unas palabras inspiradoras del escrito
a los Hebreos. En ellas podemos encontrar conexión entre este texto y las
palabras del Papa Francisco a los jóvenes católicos del mundo entero. Hemos
escuchado: “Dejemos todo lo que nos estorba; librémonos del pecado que nos ata,
para correr con perseverancia la carrera que tenemos por delante, fija la
mirada en Jesús, autor y consumador de nuestra fe”.
En Cracovia, el Papa exhortó a los jóvenes a asumir el
reto de construir el futuro y, lo más importante, expresó su confianza en
ellos, los valoró y los invitó a comunicar su vitalidad a un mundo que se
siente desesperanzado. Precisamente en las intervenciones del Papaencontramos
propuestas concretas para poner en práctica las palabras del texto bíblico. ¿Cómo
dejar a un lado lo que nos estorba?, ¿cómo librarnos del pecado que nos ata?,
¿cómo correr con perseverancia la carrera que tenemos por delante? El Papa nos
da algunas pistas.
La primera pista es vivir con pasión y entusiasmo
nuestros compromisos. El Papa decía a los jóvenes: “No hay nada más hermoso que
contemplar las ganas, la entrega, la pasión y la energía con que muchos jóvenes
viven la vida. Es estimulante escucharlos, compartir sus sueños, sus
interrogantes y sus ganas de rebelarse contra aquellos que dicen que las cosas
no pueden cambiar. Es un regalo del cielo poder ver a muchos de ustedes que,
con sus preguntas, buscan hacer que las cosas sean diferentes”. Necesitamos
contagiarnos de esta vitalidad de los jóvenes. Muchos creyentes viven su fe de
una manera lánguida, sin entusiasmo, reduciéndola al cumplimento de unos ritos
que se repiten monótonamente. En el evangelio que acabamos de escuchar, Jesús
utiliza un lenguaje que nos debe despertar de nuestra somnolencia: “He venido a
traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!”. Los
adultos debemos contagiarnos de esa pasión con que los jóvenes viven la vida.
13 de agosto de 2016
12 de agosto de 2016
Festividad de Santa Clara de Asís - Monasterio "Sagrado Corazón" MM. Clarisas de Cigales
Por
aquí me gustaría que giraran mis palabras en esta tarde en la que celebramos
esta gran fiesta dedicada a Santa Clara de Asís. Clara como María, amaban la
sencillez de vida para estar cerca de Dios y no los primeros puestos, como
muchas veces no solo pasa a la madre de los Zebedeos que desea primeros puestos
para sus hijos, sino a todos nosotros; el papa muchas veces al clero nos
previene de ello. Santa Clara es muy conocida por todas ustedes, ¿qué les voy a
decir yo de nuevo? Serán ustedes las que nos tendrán que hablar a todos
nosotros, contagiar ese estilo de vida, totalmente enraizado en la pobreza. La
pobreza eje vertebrador de todo el carisma franciscano. La pobreza material,
pero también la pobreza espiritual.
Sin
embargo no me resisto a comentar que Clara de Asís fue una mujer rebelde,
diría, “rebelde con causa”. Era una mujer inquieta porque la voz del Señor era
alta y clara en sus oídos y en su corazón, a su alrededor no siempre era así, y
por ello estaba ella para aclarar, de ahí su nombre Clara, como la luz del Sol.
Era una mujer incómoda
Pero
las palabras del Papa Francisco para ustedes son toda una bendición. Se nota
que él es religioso y conoce y reconoce la vivencia de la Vida Consagrada en
este tiempo. Dedicamos un Año a la Vida Consagrada para hacer memoria
agradecida y ahora, concretamente, les corresponde a ustedes, monjas
contemplativas. Que mejor regalo en este día que saborear las palabras del papa
que les recomienda que miren, otra vez hacia atrás, pero no para añorar, sino
para reconocerse en medio de la Iglesia, su especial vinculación al corazón de
Cristo, su pertenencia a Él, es desde un corazón indiviso, es decir, pobre,
casto y obediente. Tres actitudes que hacen a la monja disponible para realizar
la voluntad de Dios, tal y como Santa Clara escribió en su regla, ella, la
primera mujer que escribió una regla. Junto a estas características que ustedes
llevan anudadas en el cíngulo de su hábito, para no olvidar, están otras
características que pertenecen a la estructura de un monasterio y que dice el
Papa conviene disfrutar con el fin de estar siempre en intimidad con Jesús que
es por el que están todas ustedes aquí. Y no lo están desde la amargura, aunque
a todos nos llegan días y días, sino que están porque ustedes han reconocido
que en la voz fuerte de Dios, les hablaba de estar en una especie de desierto,
en el que pudieran alabarle a Él y a toda la creación, junto a todas sus
criaturas, por siempre.
10 de agosto de 2016
7 de agosto de 2016
Homilía Domingo 19º TO Ciclo C - Fray Antonio Alcalde y Barriga, OP
Hace unos días que volví de la peregrinación a Cracovia. Mucha gente cuando me ve, me dice: ¿qué tal las vacaciones? Sin embargo, creo que hay que distinguir lo que es una peregrinación de lo que son unos días de vacaciones. Lo cual no quiere decir, ¿verdad?, que cuando uno peregrina no se lo pueda pasar bien, como ha sido mi caso, que aunque voy sintiendo que ya no tengo tanta fortaleza como antes, aún hay resistencia. Precisamente uno de los mensajes que los jóvenes en la JMJ escuchamos con más, asiduidad, incluso los españoles, lo llevábamos en una camiseta, era eso: “hoy soy féliz”. Todos nosotros hemos cantado y bailado esta expresión, para Dios. Los jóvenes tienen un modo particular de expresarse que conecta muy bien con la alegría, precisamente con todo aquello que el Papa –a todas las horas- nos está deseando contagiar: la alegría de la fe, la alegría del Evangelio. Desde ahí se conecta con los jóvenes, desde la alegría; la alegría profunda que también se expresa por medio del canto y del baile. Como lo expresaban las monjas en Poznan, que alegría, eran la admiración de todos.
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