18 de junio de 2014

14º ANIVERSARIO - ORDENACIÓN PRESBITERAL


         Era un día soleado, al mediodía, en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de Valladolid (Jesuitas), era la Solemnidad de la Santísima Trinidad, en el año jubilar del 2000, tenía 30 años, eran las manos de un obispo, Don José, estaba mi familia, faltaba mi madre, eran unos compañeros, jesuitas, era una comunidad, la Iglesia, era enviado, al mundo.


         Recuerdo el día de mi ordenación con mucha alegría y cariño. Cada día doy gracias al Señor por ver cumplida mi vocación, la llamada que el Señor me hizo desde niño, por la que yo tanto recé para aclarar. 
        Parece que fue ayer y sin embargo ya han pasado catorce años, cuatro de ellos los viví en la Compañía de Jesús y el resto en la diócesis de Valladolid, concretamente en los pueblos de Cigales y Corcos del Valle, sin olvidar Aguilarejo. Intentando siempre estar en compañía de Jesús; de aquí siempre mana toda la fuerza que yo pueda tener para la evangelización, no soy yo, eres Tú.
           Cuando echo la vista atrás y hago una barrida hasta el día de hoy, solo me sale dar gracias a Dios porque siempre Él ha estado presente en mi vida, en los días tanto de mayor claridad como en los de menos. Le doy gracias por la cantidad de personas que Él me va poniendo en el camino. Doy gracias por haber recuperado a mi familia, por estar cerca de ellos, por verles crecer. Precisamente en el seno de una familia cristiana nació surgió mi vocación.
              Ser sacerdote es lo más grande que me ha podido pasar. Es la gran dicha para mí, mi felicidad. El Señor ha estado grande conmigo y por ello yo también estoy alegre. El sacramento del orden me fue conferido por medio de las manos de un obispo muy querido por mí, Don José, con el que aun en la distancia siempre me sentí y me siento muy unido. Pues siempre lo sentí cercano, de hondas palabras y de cercanía de padre. Pero reconozco que el sacramento no me pertenece, que es para los demás, para vivirlo en medio de la Iglesia y del mundo. Vivir sacerdotalmente es vivir como Jesús, totalmente entregado, incluso hasta entregar la vida si fuera preciso. Presidir la Eucaristía y celebrarla con los hermanos es impresionante. Ser sacerdote no es una tarea, es una misión; la realización que procede de una llamada, vocación. Levantar la hostia y el cáliz  en cada Misa imponen respeto, pero no soy yo sino Él; porque el sacerdote, alter Christus, es mediación entre Dios y los hombres. 

          Pedid al Señor por mí para que sea un buen pastor, un pastor conforme al corazón de Dios. Que otros al mirarme puedan reconocer la Gracia de Dios impregnada en mis manos el día de mi ordenación, que por el testimonio de mi vida pueda atraer a otros a la mesa del Señor, a su corazón. Que cada día opte más por el Señor, que me deje configurar más por Él, en definitiva, que cada vez sea menos yo y más Él. Que los consejos evangélicos, como son la castidad, la pobreza y la obediencia (humildad) sean cada día el mejor estímulo para estar cerca de Dios y disponible para con los hombres.




Papa Francisco en una entrevista con Henrique Cymerman, 13 de Junio ​​de...

17 de junio de 2014

EN EL MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS: ALMA DE CRISTO



En el texto autógrafo, San Ignacio de Loyola encabeza el libro de los Ejercicios Espirituales con la oración del Alma de Cristo, una oración antigua medieval (ya aparece en varios códices del siglo XIV) a la que San Ignacio tenía una muy especial devoción.
               Esta oración puede ayudar a situarse en la realidad de cada uno, para que desde ella entablar un diálogo sincero con Dios.
               Con un corazón abierto y vulnerable, con la valentía que da él saberse en la presencia de un Padre Misericordioso, quizás en medio de las dudas que dejan el alma inquieta, colocarse delante de Dios, sin tratar de buscar respuestas ni hacer promesas sino tan sólo estar en su Presencia desde la sinceridad de uno mismo.

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
Oh, buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de ti.
Del enemigo malo, defiéndeme.
En la hora de la muerte, 
llámame y mándame ir a Ti,
para que con tus santos te alabe 
por los siglos de los siglos.
Amén.

ALMA DE CRISTO, SANTFÍCAME

               Los problemas del alma, es decir, la falta de aliento, de estancamiento en la vida espiritual, la presencia del cansancio en la propia vida, el desánimo frente a la propia mediocridad. Entonces, Alma de Cristo, santifícame.

CORPUS CHRISTI - PROCESIÓN EN VALLADOLID



Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo

El día 22 de junio, Solemnidad del Corpus Christi, a las 11 de la mañana será la Celebración de la Eucaristía en la Catedral para salir después en procesión. Después de la procesión permanecerá el Santísimo expuesto hasta las Vísperas que se celebrarán a las19hs. 

- Convocad a los miembros de vuestras comunidades a participar, especialmente a los niños de primera comunión y sus familias. Podéis acudir a la Eucaristía o incorporaros a la salida de la procesión en la puerta de la catedral.

- Suprimánse las celebraciones de la Eucaristía entre las 12 y las 14 en Parroquias y Templos del centro de la ciudad.

- En las Parroquias por cuyo territorio transcurre la procesión animad a engalanar ventanas y balcones.

La Eucaristía es el Sacramento de nuestra fe. Vivamos con intensidad esta solemnidad.


Valladolid 2 de junio de 2014

Luis J. Argüello, Vicario General

DÍA DIOCESANO DEL CATEQUISTA


SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN VOS CONFÍO

«ADORA Y CONFÍA»


No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.

Quiere lo que Dios quiere.
Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades
el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo,
acepta los designios de su providencia.

Poco importa que te consideres un frustrado
si Dios te considera plenamente realizado;
a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios
que te quiere para sí
y que llegará hasta ti, aunque jamás le veas.

Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente cogido,
cuanto más decaído y triste te encuentres.

Vive feliz. Te lo suplico.
Vive en paz.
Que nada te altere.
Que nada sea capaz de quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica, ni tus fallos morales.

Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro
una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor
continuamente te dirige.
Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la paz de Dios.

Recuerda: cuanto te reprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida.
y de las promesas de Dios.

Por eso, cuando te sientas apesadumbrado,
triste,
adora y confía...

Teilhard de Chardin, SJ.

11 de junio de 2014

PENTECOSTÉS 2014

El pasado domingo celebramos en nuestra parroquia la Solemnidad de Pentecostés. Nuestro párroco nos dijo en la Misa Familiar que es el día en el que celebramos como el cumpleaños de la Iglesia, porque un día, hace casi 2.000 años, después de que Jesús ascendiera a los cielos, derramó sobre María y los discípulos, en el cenáculo, el Espíritu Santo. Y así comenzó la Iglesia.

Por esta razón un gran regalo se encontraba a los pies del altar. Ese regalo era de Jesús para su Iglesia. Los niños que hicieron su primera comunión el pasado domingo, y algunos otros, se encargaron de abrirlo para todos nosotros. El regalo es para todos. ¡Qué sorpresa!, allí se encontraba una imagen del Espíritu Santo y multitud de lenguas de fuego en las que venía escrito un don.

El P. Juan Carlos encomendó a los niños (envió) a entregarlas a los fieles que en ese momento nos encontrábamos celebrando la Eucaristía. A unos les tocó: sabiduría, a otros, buen consejo, temor de Dios, fortaleza, piedad, entendimiento y ciencia. 

A cada uno de nosotros el Señor nos ha dado un gran regalo, hemos descubrirlo y compartirlo.